Un muñeco más es un puesto de trabajo menos

Los tenemos por todas partes. Han llegado para quedarse, se han hecho un hueco en la sociedad. Te miran con gesto indiferente desde los escaparates o desde las cunetas de las carreteras en obras, pero tras esa fria mirada, hay un ser de polietileno que pretende ocupar tu puesto. Primero empiezan por tu trabajo; el de la foto consiguió que un trabajador se fuera a la calle, porque ahora la bandera la mueve él, con la misma soltura y gracia que su equivalente en carne y hueso, pero sin cansarse. Luego será tu familia. Cuando llegues a tu casa y veas a un trozo de plástico jugar con tus hijos u ocupar tu lugar en la cama, entenderás que ha llegado tu fin.

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